La información, el antídoto contra el caos.

La información, el antídoto contra el caos.
Una pandemia nos empuja a tomar acciones y a reaccionar de manera puntual e inaplazable por nuestra sobrevivencia. Se entiende que gobernar un pueblo no es tarea fácil y que las responsabilidades así como el impacto de las decisiones tomadas es exponencial al tener a tanta gente bajo tu comando, por lo que es importante que la gente esté al tanto de lo que sucede y de cómo reaccionar a lo que pasa.
En ésta pandemia hemos escuchado muchas declaraciones con referencia a qué hacer y a qué no hacer, y de manera lógica y racional creo que podemos observar una tendecia despreocupada a no atender lo que realmente se necesita.
Hemos tenido declaraciones desde varios puntos de nuestros dirigentes que nos han dado pauta para salir adelante de esto y por citar algunos de ellos me permito mencionar las estampitas portadoras de un poder sobrenatural que acompañadas de un “¡Detente!” nos liberan del riesgo de contagiarnos, también tenemos personas que son “Fuerzas morales” y no de contagio, hemos escuchado por otro lado declaraciones que nos dicen que el COVID-19 es una enfermedad para “Fifis” o en otras palabras para gente adinerada, hemos recibido indicaciones de seguir saliendo a comer a lugares públicos y pasear a la familia para no caer en pánico, también pudimos presenciar conciertos de gran escala realizados en nuestro país en plena crisis mundial, vemos una conferencia matutina que sigue conglomerando a un buen grupo de personas en un solo lugar y compartiendo entre ellos micrófonos sin medidas de higiene propios de la contingencia ni la distancia necesaria entre ellos, además y solo por mencionar una indicación más sobre la contingencia, recibimos el consejo de abrazarnos y no dejar de hacerlo, atendiendo que la violencia no ayuda en nada, lo cual es cierto, mas no apropiado en una pandemia.
Pudiera entender las intenciones del gobierno al hacer este tipo de declaraciones, al pretender que no haya pánico, que la gente se mantenga en calma y que el miedo no atropelle la vida de la población. Palabras de aliento, pudieran ser, palabras en las que se refleje una intención de ayuda a la tranquilidad de la población, lo anterior con mucha imaginación, y esto lo digo por lo claro del escenario mundial.
La OMS declara pandemia al contagio del COVID-19 el 11 de marzo, China presenta casos desde finales de noviembre, entre enero y febrero se reportan los primeros casos en España, Italia y Estados Unidos y de ahí un crecimiento exponencial que todavía no tiene recesión en su curva de ascenso, sumando en el mundo entero al día de hoy cerca de 850 mil casos confirmados con un número de defunciones cercano a 40 mil, y con estos datos duros nos informan con irresponsabilidad que no pasa nada, que nos abracemos, que si no somos ricos no estamos en riesgo y que basta con decir “Detente” para detener el contagio. La verdad, no tiene sentido alguno.
No hay mejor protección que la información, la única manera de detener esto es informando la verdad, dando la importancia que refiere la enfermedad, no minimizando sus alcances, analizando las estadísticas de detenciones y contagios, escuchando información que importa y salva vidas, manteniendo distancia, lavándose las manos, no saliendo en la máxima medida de lo necesario y sobre todo valorando la vida por sobre cualquier cosa.
Se necesitan estímulos fiscales que ayuden a los empresarios a mantener su nómina, educación que ayude a reaccionar de buena manera, aprender de casos icónicos y escalofriantes como España, Italia y Estados Unidos, quitarle el micrófono al político y dárselo al científico, sin cohesión, sin temor a represalias ni presión derivada de intereses económicos ni propagandísticos. Díganle la verdad al pueblo y denle la oportunidad de salvarse, denle la verdad a la gente y que su amor a la vida y no los intereses de nadie sea el que los resguarde en sus hogares en esta pandemia.
Dr. José Arturo Villarreal Guzmán