No es nadie, somos nosotros.

Lo más difícil de ésta vida es aprender a lidiar con uno mismo. Cuando vamos viviendo, las situaciones, las personas que nos rodean, la vida misma pareciera que nos va montando lastres y cargas que son difíciles de sortear, pero dentro de lo que menciono, el único actor, factor y determinante de la pesadez de lo mismo recae única y exclusivamente en nosotros.

Anthony de Mello escribió:

EL PROBLEMA NO ESTÁ FUERA
No existen dificultades ante las otras personas. La única dificultad está dentro de ti. El problema no son los otros, sino tu forma de reaccionar ante ellos. Descubre por qué reaccionas de determinada manera. Así te volverás capaz de romper con tus ilusiones.

Con lo anterior como base podemos decir que el único problema de nuestros problemas es que nosotros estamos en ellos, si no estuviéramos, no serían problemas. Parece broma y trabalenguas, pero es una realidad, en la medida que nosotros entramos o no en un juego, nos prestamos o no a alguna situación, abonamos o envenenamos una relación, si nosotros nos sacamos de la ecuación o bien de la desigualdad de lo que tenemos enfrente el problema deja de ser de nosotros y es entonces cuando podemos pasar de lado para no engancharnos y no ser víctimas ni victimarios de alguien o de algo.
Debemos entender que todos los días la única posibilidad real que tenemos es de morir, y bajo esa premisa debemos de actuar para tratar con toda nuestra voluntad de vivir lo mejor que se pueda todo lo que tenemos por vivir, puesto que no sabemos si es lo último que tengamos por vivir.
En ese aprendizaje de lidiar con uno mismo es esencial encontrar en donde estamos parados, si realmente nos conocemos y el ubicarnos a donde vamos, en donde estamos y con la vida de ese momento, no del mañana, y mucho menos del ayer, con la vida de ese momento ver que podemos hacer para avanzar, ser mejores y más felices. Ahí, cuando no vemos claro lo que hacemos y creemos que el futuro es incierto, Memento Mori.
Si aceptamos nuestras fortalezas y las valoramos, y las enmarcamos con una conciencia total de nuestras limitantes, sabemos que tenemos, sabemos que no tenemos y por ende tendremos una forma de actuar acorde a nuestra estructura, conciencia y valor.
Sólo así podremos salir de los problemas, puesto que entenderemos que no todo lo que pasa con “nuestra gente”, y lo pongo entre comillas puesto que nadie es de nadie, es problema de nosotros, entenderemos que el familiar tiene sus herramientas para salir de sus vicisitudes, así como nuestros hermanos de las propias, entenderemos que nuestros hijos son prestados y que debemos dar herramientas de vida y no vivir por ellos con las nuestras, entenderemos que el justo es justo y hay que imitarlo, que el sabio es sabio y debemos aprender de él y que el analfabeta es analfabeta y que analfabeta se quedará, y que si cambia no cambiará por nosotros, deberá cambiar por él, así como no aprenderemos del sabio por el sabio mismo sino por nosotros y no seremos justos porque el justo lo es, sino que nuestras acciones en repetición nos harán eventualmente justos por nuestros méritos.
Y no con esto digo que el desinterés nos aborde y dejemos al viento al familiar, al hermano o a nuestros hijos, debemos de tender la mano y entregar sangre y sudor en pro y para ellos, debemos de dar todo por su bienestar así como en auxilio en sus vicisitudes, pero siempre entendiendo que los problemas de ellos de ellos serán, que nuestro papel es de apoyo firme pero adyacente, puesto que si vamos por el mundo tomando cada sombrero como nuestro en carne propia, no nos bastará una vida ni dos ni tres, ni una fortuna inmensa, ni el día más largo ni la noche más profunda para arreglar lo que cargamos.
Se trata esto de vivir, de estar bien yo para después estar con los demás, se trata de ayudarme a mí, trabajar por mí, tener yo y regocijarme yo, para poder con una mente sana y un espíritu entero ayudar, trabajar, dar y regocijarte con los demás.
Cuando logremos comenzar a comprender la grandeza de la vida, cuando decidimos vivirla y controlamos nuestros demonios y lidiamos con el que ves en el espejo, cuando logramos ver que nada vale tanto la pena como nuestra paz y bienestar, cuando vemos que el agua es agua, el niño niño, la lágrima lágrima y la piedra piedra, veremos que yo soy yo y el otro es el otro, cuando entendamos que nuestras limitantes son claras y determinadas, y que bien entendidas fuera de limitarnos, nos abren las fronteras a un espacio más abierto y fructífero, cuando veamos que el amor está en nosotros, que la amistad nace de uno, que la empatía sólo vale si la vivo yo, que la luz es luz cuando sale de mi ser y que vale así más que admirarla como espectador saliendo de otros, entonces mucho de lo que padecemos quedará atrás, lidiaremos con nosotros como con la persona más íntima de nuestras vidas y entenderemos que para ser feliz no necesito ser amado antes de amar, ser escuchado antes de escuchar, ni ser iluminado antes de ser luz. Memento Mori.

JARA